martes, 23 de diciembre de 2008

El tonto del pueblo

Al matadero. Al matadero os voy a llevar, para que hagan con vosotros chorizos, morcillas y jamones. Aquellas amenazas daban alas a nuestros pies. Corríamos entonces desbocados, intuyendo las poderosas manos de Martín acercándose a nuestras espaldas, hasta que llegábamos a casa, sudorosos y jadeando. Madre ponía el grito en el cielo cuando le contábamos que el retrasado nos había perseguido y asustado. Nunca le dijimos, sin embargo, que éramos nosotros los que le provocábamos, hostigándolo con insultos y palos.

lunes, 22 de diciembre de 2008

El germen de la revolución

Nunca terminamos Derecho. Aquella noche entendimos que en los países gobernados por dictadores, no servía de nada un código penal. Durante las dos horas que pasó en el bar, humilló a las muchachas que nosotros pretendíamos, arrasó con la barra sin pagar un centavo y acribilló a un camarero al que acusó de maricón. Al día siguiente no acudimos a la facultad. Mario juraba que sabía dónde se reunían los detractores del tirano.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Canción

Hola amig@s,

Ya que Mari ha abierto el camino de los relatos sonoros, yo os invito a que visitéis esta página www.myspace.com/gretsc donde podéis escuchar la música de The Handsomes, el grupo de mi churri. La letra de la primera canción que suena, "Elvis sigue vivo", es mía. Espero que os guste. Hay más en camino, ya os avisaré.

jueves, 18 de diciembre de 2008

El delator

“Hola cariño, ¿vienes con retraso? Llevo un rato esperándote”. El acento de la mujer era extranjero y su voz muy melosa. Mi corazón se arrugó al oírla. “Me temo que se ha confundido”, contesté. Y en un momento de lucidez, añadí: “No querrá usted hablar con un tal Ignacio, ¿verdad? Porque no es la primera vez que alguien llama a mi número preguntando por él”. “Sí, Ignacio, eso es”, confirmó la mujer, quien se disculpó y me adelantó que volvería a intentarlo poniendo más atención a las teclas que marcaba. Colgué y esperé. El teléfono volvió a sonar, insistente y delator. Lo estrellé contra la pared en mil pedazos. Ignacio, con las prisas, había cogido mi móvil en lugar del suyo aquella mañana.

El cocinero

Una novedad en Fave de Fuca: un relato sonoro. El cuento está leído por nuestro amigo Txemi. Una delicia sonora.
Pinchad en las palabras en azul para escucharlo directamente :-)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

La decisión

Guardar, no guardar, cancelar. Aurelio se quedó paralizado por la duda. No era una decisión del todo libre, pues el verbo guardar se encontraba destacado en una aureola azul. Guardar suponía aceptar todo lo que había escrito. Le pareció valiente, pero arriesgado. No guardar conllevaba la desaparición de todo lo escrito. Le pareció cobarde, pero seguro. Cancelar significaba dejar las cosas como estaban hasta ese momento. Le pereció prudente, pero no resolvía la duda.

La historia

Quiso contarme lo sucedido. Pero me contó lo que recordaba que había sucedido. Después, yo conté lo que recordaba de lo que él me había contado. Mi amigo, a su vez, contó lo que le conté que me habían contado. Al día siguiente, otro amigo me contó una historia que le habían contado y que yo nunca había escuchado.

martes, 9 de diciembre de 2008

Constatación

Tengo tu corazón en mis labios y tu silueta dibujada en mi costado. Cuando los espacios entre nosotros se hacen invisibles, me doy cuenta de que cualquier distancia es enorme si no puedo recorrer tu sonrisa con mis dedos. Todos los sonidos se convierten en ruido, si tu respiración no es lo único que rompe el silencio de la noche. Y aunque los miedos aparecen tras los rincones, sé que tú eres mi trinchera donde estoy a salvo de mi propia guerra.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Ansiado reencuentro

Ultimamente me parece que sólo nos encontramos en nuestros continuos desencuentros.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Concurso relato

Hola chic@s,

He descubierto un concurso de relato breve que puede ser de vuestro interés. Todas las condiciones están en esta web www.besoderechenna.com El plazo se acaba el 30 de noviembre y, además del premio que está muy bien, suben todos los relatos a la página.

Suerte a tod@s

domingo, 26 de octubre de 2008

KZ

A veces cuando me miro en el espejo me asombra la imagen de una mujer desconocida al otro lado del cristal. No es la risueña niña de doce años que muestra la única fotografía que conservo y en la que juego con mis hermanos bajo la atenta mirada de nuestro padre; imagen de un tiempo feliz en el que aún no lo habíamos perdido todo. Reconozco sin embargo en esa cara una nariz aguileña que comparte la niña de la foto, y que también tenían muchos de los que estuvieron encerrados conmigo. Pero de mi propia imagen lo que más me desconcierta es ese pelo largo y negro que enmarca mis pronunciados rasgos. Ese mismo pelo negro que me delataba como lo que era: distinta a ellos. Tantos años lo llevé rapado, incluso después de haber sido liberada en recuerdo de los que allí quedaron, que a veces todavía me asusto al notar las puntas rozando mi cuello y creo que es un insecto lo que se pasea por mi piel. Sólo cuando me miro a los ojos me reconozco: veo a la mujer que lo perdió todo, que murió en vida y resucitó, veo a la superviviente.

* KZ es la abreviatura que se usa en alemán para designar a los campos de exterminio nazis repartidos por la geografía europea. Hace un par de años visité el campo de Dachau (cerca de la ciudad de Múnich), horripilante.

viernes, 24 de octubre de 2008

Destino

Sólo tenía cuatro años pero ya sabía lo que era sufrir los arañazos del destino. Así lo llamaba su abuela. El destino era lo que se había llevado a su madre y a su hermano pequeño aquella mañana en la que oyó el estruendo más terrible que había oído nunca.

Pero tenía que haber algo más. Lo sabía porque cada vez que su abuela pronunciaba la palabra destino, una sombra de rechazo se asomaba en los ojos de su hermano Abdul. La rabia apretaba sus dientes y era incapaz de pronunciar palabra.

El sol quiso que sus ojos se abrieran. Inmediatamente pensó en su madre. Cuando brillaba así, su madre le despertaba con una canción de una niña que se enamoraba del sol. Por primera vez en mucho tiempo, se dibujó una pequeña sonrisa en su cara y fue a cantársela a su hermano. Apoyada en el marco de la puerta vio como se vestía frente al espejo. En ese momento, se colocó un extraño chaleco que estaba hecho de unos bloques marrones, todos iguales. Parecía como si hubiera elegido una docena de piedras de la misma forma y tamaño.

-¿Qué haces? Le preguntó Nahir.

- Voy a acabar con el destino.

jueves, 23 de octubre de 2008

Suceso rutinario

Ahí estaba Aurelio esperando que sucediera algo. Y sucedió que no sucedió nada.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Dar

Te doy el espejo de mis ojos para que no tengas que mirarte en otro sitio para encontrarte.

Te doy mis labios para que siempre encuentres en ellos el sabor de la victoria.

Te doy mi futuro para que cuando sea presente, tengamos ganas de construir un nuevo futuro juntos.

Te doy todo para tenerlo todo.

lunes, 6 de octubre de 2008

Vida perra

Enroscado en mi regazo noto tu palpitar lento y armónico. De vez en cuando algún ruido te saca de ese plácido sueño que acompañas de suaves ronquidos y largos suspiros, nada es lo suficientemente importante como para cambiar de posición, nada es lo suficientemente importante como para hacer otra cosa que no sea estirarte, acercarte y amoldarte al hueco que se forma entre mi abdomen y mis piernas. Si acaso, levantas la cabeza y abres un segundo tus ojos oscuros y brillantes para comprobar que todo está bien, que todo está en calma. Yo te miro y compruebo que todo está bien, que todo está en calma.

jueves, 25 de septiembre de 2008

El amigo

La historia de mi vida comienza el día en que nací por segunda vez. Jugaba en el paso a nivel, metiendo mis botas katiuskas entre dos raíles. Siempre hacia lo mismo. Me gustaba sacar el pie y ver cómo la bota quedaba dentro, apretujada. Pero aquel día el pie se resistía. Forcejeé con fuerza, pero no había manera. Al principio, la cosa me hizo gracia; pero el pitido de la locomotora me borró la sonrisa.

El tren estaba tan cerca que no podría parar a tiempo. Casi alcanzaba a distinguir el rostro del maquinista y oía el chirrido de las ruedas contra los raíles. Menos mal que mi amigo Emilio reaccionó rápidamente y, levantándome de la cintura, me sacó justo a tiempo de evitar el atropello, del que no se libró mi katiuska, que quedó desguazada.

No le di las gracias a mi amigo, porque estas cosas sobran entre camaradas; al menos, así lo creíamos los chavales. Me fui a casa a cambiarme de calzado y recibir los zapatillazos de mi madre, a quien mentí sobre la pérdida de la bota.

Muchos más años más tarde, recordé que el episodio del paso a nivel ocurrió la primavera de mil novecientos setenta y cinco, recién recuperado de un sarampión que estuvo a punto de llevarme al otro barrio. Busqué en mi carpeta de recuerdos y encontré los correspondientes partes del hospital, que corroboraban la fecha.

Continué revolviendo papeles y encontré la noticia de la muerte de mi amigo Emilio, atropellado por el tren en el mismo paso a nivel. De niño había guardado aquella página de periódico en varios dobleces, y así la encontré. Rocé los bordes con las puntas de los dedos. La memoria suele jugarnos malas pasadas. Aquel día me sentí con fuerzas para desplegarla completamente. La fecha es el único dato verdaderamente cierto de los periódicos. Ahí estaba. Catorce de abril de mil novecientos setenta y cuatro.

El vano

Por fin Cándido se decidió a poner por obra lo que había estado cavilando en los últimos días. Se acercó al muro que cercaba el terreno de los marqueses y comenzó a abrir un vano. La tarea no era muy costosa, pues las piedras se apilaban unas sobre otras sin argamasa. Pasó por allí un paisano, que se asombró al ver la escena.

- ¿Qué haces, loco, no ves que ese muro es de los marqueses?
- Lo que yo no veo nunca es a los marqueses por aquí.
- Pero el terreno es suyo, de toda la vida.
- Claro, de toda la vida. El marqués se llama Adán y la marquesa, Eva.

El pueblerino no comprendió el sarcasmo y preguntó que para qué hacía aquello. Sin detenerse en su tarea, contestó que para que el ganado tuviera más terreno donde pastar. ¡Pero si tú no tienes ganado!, el desconcierto del hombre aumentaba a cada segundo y llegó a su límite cuando Cándido dijo: ¡Pero tú, sí!

En un pueblo pequeño, el acalde tarda poco en aparecer allí donde se produce la noticia. Le recordó, el gesto adusto, que aquel lugar era propiedad de los marqueses y que la propiedad hay que respetarla. Cándido aseguró que cuando los marqueses apareciesen por allí y pidiesen que se cerrase el muro, él mismo lo levantaría de nuevo. El alcalde ni asintió ni le contradijo; simplemente, se marchó.

El hueco permitía entrar a un espacio desconocido para todo el pueblo. Los primeros en tomar posesión del lugar fueron los niños, pues la novedad hacía que los juegos de siempre resultasen diferentes. Después, poco a poco, el ganado comenzó a pastar por allí. Nada mejor que las bestias para desbrozar un campo.

Así transcurrieron los meses hasta que una mañana de julio de 1936 el muro amaneció restablecido en su integridad. Alguien en el pueblo se había apresurado a poner las cosas en su sitio.

De espaldas al muro, con la camisa rozando las mismas piedras que un día retiró, se encuentra ahora Cándido, que ha pedido que no le venden los ojos.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Hasta que la muerte nos separe

No habían pasado dos meses desde nuestra boda, cuando tuvimos nuestra primera pelea. Jacinto nunca antes me había gritado, y mucho menos levantado la mano. Tras aquella discusión, llegaron otras, que trajeron tímidas bofetadas primero y luego despiadadas palizas. Cuando me preguntaban por mi matrimonio, yo siempre contestaba que, aunque teníamos nuestras crisis, iba bien. Callaba lo obvio. Ahora, ya demasiado tarde, descanso en paz.

martes, 9 de septiembre de 2008

Thunder storm

El móvil de ágatas palpita mecido por el viento y el entrechocar de las piedras resuena como un concierto de alegres campanillas. No llueve en Madrid y, sin embargo, una humedad desconocida lo invade todo esponjándonos la piel. Estupefacta, reclinada en el sofá, observo el espectáculo que esta noche nos ofrece el cielo. Miles de rayos bañan el cielo a un intervalo aproximado de dos segundos. Se diría que un gigante nos dispara con un enorme flash. Tras más de veinte minutos de incesantes fogonazos rompen a llorar las nubes de panza de burra. Entra por el balcón entreabierto el aroma de la tierra mojada. Pienso que es algo atávico. No hay ni siquiera un pedacito de hierba a un kilómetro a la redonda. En el barrio de las maravillas el asfalto lo cubre todo. Quizá sea el olor que emana la tierra abonada de las macetas y es que la naturaleza está en todas partes, aunque nos esforcemos en aniquilarla.
Cae el agua y, en su lento deslizar, lo limpia todo: las calles, los coches, las almas. El agua, que da la vida.

Dédalo

"Welcome, Oh life! I go to encounter for the millionth time the reality of experience and to forge in the smithy of my soul the uncreated conscience of my race", James Joyce.

lunes, 8 de septiembre de 2008

La lección

Eusebio se sumerge en el barreño, y ahí se asea y afeita con una navaja mil veces afilada. Mientras se seca, echa de menos su habitual olor a pajar. Se muda y viste con la ropa de los domingos, aunque es viernes. La mademe le recibe con una sonrisa veraniega, una mano apoyada en el quicio de la puerta y la otra en la cadera. Niñas, al salón; ordena, y al instante se oyen risitas y pasos apresurados. Es casi el mismo sonido que hacen las alumnas de los colegios de monjas saliendo de las aulas. Niñas, en silencio, no quiero que nadie nos moleste. Suena la voz de la profesora, que ahora es madame. Solos en el cuarto, lo mujer vuelve a convertirse en la joven apasionada que fue. En un suspiro, abre el cajón de la cómoda y extrae un pizarrín y una tiza. Comienza la lección.

martes, 2 de septiembre de 2008

El dedo acusador

Casi todas las mujeres de mi familia han tenido un dedo meñique particular, con un hueso deformado que, al apoyar la mano sobre una superficie plana, hace que se curve para formar una pequeña protuberancia. Parece una colina al final de un paisaje lleno de finos y largos dedos. Ahora que ya no soy parte de la familia, he decidido deshacerme de ese apéndice acusador que me recuerda unos origenes que aborrezco. La única duda que me asalta es si desprenderse del dedo tullido dolerá tanto como sentirse rechazada por los que uno consideraba los suyos.

martes, 19 de agosto de 2008

Lluvia de vida

Aprovecho para anunciaros que estoy ¡¡¡¡¡enamoradaaaaaaaa!!!!!! y que soy muy feliz y que he encontrado a un hombre estupendo, nunca perdí la esperanza y mi constancia se ha visto recompensada con este regalo.




Un pequeño resquicio de luz de luna llena me deja ver esa gota de sudor que recorre tu cuerpo. La miro, me fijo en su brillo, en cómo se desliza, en cómo encuentra el sitio adecuado en el que evaporarse, en el que fundirse contigo y conmigo. No puedo contenerme, hago que varíe su destino con mis dedos y juntas encontramos lugares nuevos, huecos secretos que nos estaban esperando. Tu piel lo agradece con un escalofrío, estremecido bajo mis manos, anhelando mi abrazo. Y en ese momento, cuando no hay espacio entre nosotros, cientos de pequeñas gotas comienzan a caer en una tormenta de amor que nos empapa y nos hace soñar y reír, amar y sentir, que nos hace vivir.

sábado, 19 de julio de 2008

Apollinaire

Jolie bizarre enfant chérie
Je vois tes doux yeux langoureux
Mourir peu à peu comme un train qui entre en gare
Je vois tes seins tes petits seins au bout rose
Comme ces perles de Formose
Que j'ai vendues à Nice avant de partir pour Nîmes
Je vois ta démarche rythmée de Salomé plus capricieuse
Que celle de la ballerine qui fit couper la tête au baptiste
Ta démarche rythmée comme un acte d'amour
Et qui à l'hôpital auxilliaire où à Nice
Tu soignais les blessés
T'avais fait surmonter assez justement la chaloupeuse
Je vois tes sauts de carpe aussi la croupe en l'air
Quand sous le schlague tu dansais une sorte de kolo
Cette danse nationale de la Serbie
Jolie bisarre enfant chérie
Je sens ta pâle et douce odeur de violette
Je sens la presqu'imperceptible odeur de muguet de tes aisselles
Je sens l'odeur de fleur de marronnier que le mystèrede tes jambes
Répand au moment de la volupté
Parfum presque nul et que l'odorat d'un amant
Peut seul et à peine percevoir
Je sens le parfum de rose très douce et lointaine
Qui te précède et te suit ma roseJolie bizarre enfant chérie
Je touche la courbe singulière de tes reins(...)
Je touche aussi la toute petite éminence si sensible
Qui est ta vie même au suprême degré
Elle annihile en agissant ta volonté tout entière
Elle est comme le feu dans la forêt
Elle te rend comme un troupeau qui a le tournis
Elle te rend comme un hospice de folles
Où le directeur et le médecin chef deviendraient
Déments eux-mêmes
Elle te rends comme un canal calmechangé brusquement
En une mer furieuse et écumeuse
Elle te rend comme un savon satiné et parfumé
Qui mousse soudain dans les mains de qui se lave
Jolie bizarre enfant chérieJ
e goûte ta bouche sorbet à la rose
Je la goûte doucement
Comme un khalife attendant avec mépris les Croisés(...)
Je goûte ton haleine plus exquise que la fumée
Tendre et bleue de l'écorce du bouleau
Ou une cigarette de Nestor Gianaklis
Ou cette fumée sacrée si bleue
Et qu'on ne nomme pas
Jolie bizarre enfant chérie
J'entends ta voix qui me rappelle
Un concert de bois musette hautbois flûtes
Clarinettes cors anglais
Lointain concert varié à l'infini
Tu te moques parfois et il faut qu'on rie
O ma chèrieEt si tu parles gentiment
C'est le concert des anges
Et si tu parles tristement c'est une satane triste
Qui se plaintD'aimer en vain un jeune saint si joli
Devant son nimbe vermeil
Et qui baisse doucement les yeux
Les mains jointes
Et qui tient comme verge cruelle
La palme du martyre
Jolie bizarre enfant chérie
Ainsi les cinq sens concourent à te créer de nouveau
Devant moi
Bien que tu sois absente et si lointaine
O prestigieuse
O ma chérie miraculeuse
Mes cinq sens te photographies en couleurs
Et tu es là tout entière
Belle
Câline
Et si voluptueuse
Colombe jolie gracieuse colombe
Ciel changeant ô Lou ô Lou
Mon adorée
Chère chère bien-aimée
Tu es là
Et je te prends toute
Bouche à bouche
Comme jadis
Jolie bizarre enfant chérie

martes, 15 de julio de 2008

La cita

Aunque ahora lo llamen Hospital Psiquiátrico, es el mismo manicomio en el que ingresé hace cinco años. Traspaso el umbral de la puerta principal y tengo que hacer visera con la mano para no deslumbrarme con el sol de junio. No me he despedido de nadie, ni siquiera de la monja a la que he hecho sentirse mujer durante los últimos meses.

Un perro me olfatea los pantalones y recibe una patada a cambio. Se va con el rabo entre las piernas, he visto ese mismo gesto en muchas personas. Son esa clase de personas que no entendían que prefiriese quince años de cárcel a cinco de internamiento. Vivir entre hombres siempre es mejor que entre tarados y médicos. Pero el juez me mandó al loquero.

Las pastillas y los electroshocks no han hecho que pierda mi cortesía. Inclino mi cabeza ante una mujer, a la que pregunto el camino de la estación. Allí cogeré un tren hacia la ciudad. Tengo una cita con un juez.

viernes, 20 de junio de 2008

Un concursito

Niñ@s,

Por si os interesa

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/losrelatosdelverano/

A escribir, a escribir...

3 centímetros

Para alguien a quien quiero con locura, porque nunca te había visto tan feliz, porque será una maravilla estar juntas de nuevo, porque dices que llevo dándote lecciones desde los 20 años, pues una frase tuya bastó para dar la vuelta a todos mis principios y estoy encantada.

Mides 3 centímetros y te mueves
Nunca pensé que en esa medida pudiera caber tanto
Amor, alegría, miedo, esperanza, preocupación, olvido
Tú has llegado y todo lo demás es pasado
No me acuerdo de amores y dolores vividos
No me acuerdo de rencores
No me acuerdo de lo que pudo haber sido
Sólo pienso en ti
Sólo pienso en tus 3 centímetros que ya están llenos de vida
Sabía que nunca llegaría el momento perfecto
El tiempo corría en mi contra
Mi vida corría en mi contra
Pero tú estás aquí
Mi cosita
Mi vida
Mi hijo

martes, 17 de junio de 2008

Letras anatómicas

Letras anatómicas que se adaptan a palabras que esconden misterios y sorpresas

Realidad en piel, en calor, en gestos, en caricias, en olores y en colores

Un puzzle, dos piezas, distancia sin nombre, despedida sin fecha

Más letras, más besos, más cerca

Misterios por descubrir, sorpresas que vivir

Relativo

Escondido en algún lugar que no conozco estás tú
A veces tengo una linterna, otras un mapa
De vez en cuando te encuentro, otras te pierdo
Repito escenas, movimientos y protocolos
Ahora sí, mañana no sé

sábado, 14 de junio de 2008

La tarde se echaba sobre el barrio y todo era tan hermoso… Caía el sol y en lugar de bajar como siempre por Corredera me decidí a girar a la derecha y tomar Escorial para bajar por Molino de Viento. Al llegar a la plaza del Palentino (no sé cómo se llama la maldita plaza y eso que llevo viviendo en frente más de dos años ya) me di cuenta de que estaba allí, con una camisa verde, seguro que tú la recuerdas y seguro que tú has querido que, justo hoy, cambiara la ruta para cruzarme con ellos. Mayo, llena de color, como siempre. A su lado estaba Carlos, con un polo rosa, y Estrella. Allí estaban, aposentados en la terraza de un bar-restaurante nuevo que han abierto. Me he sentado a tomar una caña y a disfrutar de su calor entrañable y cercano y es que en cada uno de ellos veo un trocito de ti y abrazarles a ellos es como seguir disfrutando de tu presencia, esa que me arrebató el maldito mes de abril. Puto mes de abril. Las desgracias me llegan siempre en ese mes gris y el año pasado quiso el cáncer que tú murieras, tú, soldado feroz, tú que tanta vida exhalabas incluso cuando la enfermedad te iba comiendo por dentro. Charo, te echo de menos. Echo de menos las charlas, las risas, tu personalidad arrolladora y tirana y la fuente de tu amor y apoyo incondicional. Nosotros seguimos disfrutando y padeciendo el barrio de las maravillas y, aunque tu ausencia nos pesa, te seguimos viendo en todos los rincones y tengo la sensación de que tú no te pierdes ninguna de nuestras pequeñas reuniones. La próxima vez te voy a pedir un Bitter Kas o mejor aún, un vermut con soda.

jueves, 12 de junio de 2008

Su deseo

Era lo que más deseaban en el mundo. Y eso que no podían afirmar que la vida
de los últimos años les hubiera tratado mal. Todo lo contrario. Pero los
muchos recovecos del camino recorrido juntos siempre desembocaban en el
mismo deseo. Ahora, por fin, lo veían cumplido.
A los pies de la cama de la mujer, la matrona exclamó: ¡Es una hermosa niña!

lunes, 9 de junio de 2008

Es una niña

La cara de Rajan se distorsionaba cada vez que su mujer profería un grito. Llevaba más de diez horas en la habitación contigua, esperando a que ella diese por fin a luz a su primogénito, aquel con el que llevaban soñando nueve meses. Aarushi gritó aún más fuerte, pero esta vez su grito era también de triunfo y esperanza. La comadrona salió de la habitación, mientras las vecinas lavaban a la parturienta, con el bebe envuelto en la vieja tela de un sari. "Es una niña", dijo simplemente. La decepción cruzó el rostro de Rajan. Cogió la bolsa donde guardaba el dinero y dió a la mujer el doble del precio acordado. Ella sabría qué hacer con la pequeña. Mientras cerraba la puerta, oyo los sollozos de Aarushi en la otra habitación.

viernes, 23 de mayo de 2008

Nómadas descalzos

Yo sigo andando, sigo, sigo, sigo
Me estalla en la cara, entre las manos, ante los ojos
Yo sigo recogiendo, sigo, sigo, sigo
Formo puzzles infinitos con piezas que no encajan
Yo sigo mirando, sigo, sigo, sigo
Mis puestas de sol son un póster de pared
Yo sigo andando, sigo, sigo

Felina

En mi otra vida fui un gato. Siempre me imaginé como un felino común de raza europea, un michone rayado de esos que inundan nuestros parques. Ahora no, ahora se que fui un jaguar. Sólo así se explica mi fascinación por los coches de dicha marca. Lo curiosos es que no me fijo en la elegante línea del vehículo sino en la estatuilla plateada que les sirve de mascarón y que representa a uno de mi raza con las fauces abiertas, luciendo colmillos y mostrando la potencia de unos músculos tensos para el ataque. En casa de mis padres hay un busto de obsidiana negra, pulida, que representa a un dios azteca con cabeza de jaguar y, cada vez que les visito, la pieza azabache despierta fascinación en mí. Me llama. No sé por qué, hoy me he acordado de Uxmal, de su selva verde y del silencio de su noche. Hoy he sabido que hace miles de años viví agazapada en aquella selva conviviendo con los habitantes de las pirámides. Entonces era el señor de los bosques, tenía una formidable dentadura blanca como la nieve y un pelaje más oscuro que el manto de la muerte. Tenía los sentidos agudos y un cuerpo armado de poderosos músculos. Hoy vivo en grandes ciudades rodeada de basuras y humos y, sin embargo, en días como hoy en los que me asomo al balcón y olfateo el olor de la tierra mojada, puedo sentir aún quien fui y me doy cuenta de que guardo en mí toda la potencia del jaguar.

jueves, 22 de mayo de 2008

Nueva vida

Migas, migas, migas de pan. Pastillas y pastillas partidas en trozos, caramelos chupados, pañuelos de papel usados. Miró a su alrededor con sus ojos felinos y recordó el orden de su anterior hogar. Vio a su dueño, él seguía siendo el mismo. Estiró las patas traseras y volvió a dormir.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Silencio

Mientras Whitechapel inunda mi habitación de notas lánguidas, recuerdo nuestros silencios compartidos, tus palabras hilvanadas en frases sin final. Yo tengo miedo y tú estás asustado. Espero tu respuesta mientras el reloj marca vacíos entre nosotros. Pero tú callas y yo lo lleno todo de historias perfectas donde busco lo que tú, ahora, no te atreves a decirme.

lunes, 19 de mayo de 2008

Carne

Resuelvo crucigramas y duermo. Eso es básicamente lo que hago. No trabajo. Recibo ayudas y ya está, no me hace falta trabajar. Antes bajaba al bar a comer, ahora pido comida a domicilio. Estoy engordando, pero no me importa. La tele no me gusta mucho, pero la tengo casi siempre encendida. Escucho las noticias, hay mucho sinvergüenza suelto por ahí.
Me estoy aficionando a la comida rápida. Hay de todo, hamburguesas, bocadillos, pizzas, cerdo agridulce, pollo a la barbacoa... Lo acompaño con coca-cola, que me hace eructar fuertemente, como a mí me gusta. Las demás cosas que necesito las pido por internet a unos grandes almacenes. Como soy pobre, tengo conexión gratis para ayudarme en mi integración social.
Creo que ya he dicho que estoy engordando mucho. Hoy no me encuentro bien, me cuesta respirar y siento agudos pinchazos en el pecho. Pido una ambulancia. Los sanitarios tocan el timbre. Desde la cama les grito, aunque apenas puedo, que tiren la puerta abajo. Ellos dicen que van a llamar a los bomberos.
Los bomberos tardan. Yo apenas respiro y veo muy borroso. Creo haber oído un estruendo en mi puerta. Apenas si entreveo a un hombre con casco y tras él, una mujer con aspecto de doctora. Inmediatamente, oigo decir. La orden no puede cumplirse, no quepo por la puerta.
Hablan de una grúa y de sacarme por el balcón. Alguien dice que aquí huele muy mal y que si me muero, que me joda. La mascarilla de oxígeno apenas cabe en mi cara elefantina.
Llega una grúa. Mientras tanto, los bomberos han abierto en mi cuarto un enorme boquete que lo une a la sala, donde está el balcón. Diez hombres, cinco por cada lado, levantan mi masa. La puerta del balcón ha desaparecido. Oigo maldiciones como si llegarán del extremo de un túnel.
Del gancho de la grúa pende una suerte de cama enorme. Allí me depositan con cuidado y con cierta repulsión, pues no son cosas necesariamente contradictorias. El mecanismo comienza su movimiento vacilante. No sé si llevo la mascarilla puesta. Estoy dejando de respirar. La grúa sólo baja carne muerta.

jueves, 15 de mayo de 2008

Problemático

En el mismo momento en que entré por vez primera a la clase, supe que aquel chico me daría problemas. Nunca me había topado con alguien que tuviera esa mirada cargada de arrogancia y ese porte de chulería. Yo era una profesora novata y él, un alumno aventajado. En todos los sentidos. No sé cómo voy a explicar ahora al comité que examina mi caso todo lo que ha pasado en estos diez meses. Quizás si no fuera monja y profesora de religión, sería más fácil justificar mi fascinación por ese muchacho.

Entonces y ahora

Entonces me di cuenta de que no me querías
Entonces supe que perdía otra vez
Entonces miré hacia otro lado
Entonces me di cuenta de que no quería estar en otro sitio que no fuera ese
Ahora sé que he ganado

lunes, 5 de mayo de 2008

A las flores de mayo

Las flores de mayo han brotado este fin de semana en un Madrid desierto. El sol iluminó el lado oscuro del jardín y allí estaban, tan hermosas que el corazón dolía de tanta belleza como irradiaban. Había prímulas de colores, rosas delicadas, girasoles deslumbrantes que resplandecían inundando el mundo de belleza. Flores de mayo, como millones de rayos ardientes en lo más profundo del alma.

El camino

Los ángulos de tu cara son el recorrido
pequeñas ondulaciones en las que encuentro mi camino
secreto y escondido
oculto y privado
hasta ahora lejano
ahora cercano y familiar
que no quiero compartir
que quiero sólo para mí.

viernes, 25 de abril de 2008

0 grados

El frío me da miedo
El corazón no responde
No bombea, no sabe
En un desierto con resquicios de vergel sin salida de emergencia
Sin olores, sin sabores
Sin calor

jueves, 24 de abril de 2008

No news ...

No news, good news, o eso dicen. En mi caso es más no news, I feel like ripping the head of someone...

Ansiedad. Llevo dos meses en los que vivo esperando. El otro día se fue al traste una de las vías de huída y me he dado cuenta de que lo que me estresa es la incertidumbre, no la negativa. ¿Me dirán algo la semana que viene? La que espera desespera. El arte de la paciencia, ya lo decía Gracián.

We only said good bye with words, I died a hundred times, You go back to her, and I go back to black.

Me tengo que comprar una tele nueva con TDT. ¿Cómo pueden ser tan caras?

miércoles, 23 de abril de 2008

Augurios

Se acerca al balcón y otea el horizonte. Ya no están y eso lo hace todo más inquietante. Esta mañana se ha levantado tarde y cansada y, después de la ducha y el ritual de las cremas, se ha desplomado en la cama para ponerse las medias. Entonces ha oído el chillido, el alarido feliz y lleno de fuerza y vitalidad. Lleva días esperando su regreso y hoy, por fin, ha levantado la vista y lejos, sobre el cielo nublado, recortaban las nubes con su vuelo frenético los vencejos, aves de buen agüero. Si estuviera en la Grecia Antigua iría a ver al oráculo. ¿Qué anunciáis benditas criaturas? Los vencejos, uno de sus animales tótem, la han sacado de la astenia. Ha apretado el puño y se ha concentrado en su anclaje, un anclaje en el que el centro de su cuerpo expulsa millones de flechas aladas negras de sonido agudo y triunfal. Todavía no revolotean incensantes sobre los tejados del convento, no se acercan aún a su balcón mientras habla por teléfono. Muchas veces se dirijen como un kamikaze en picado de vértigo y justo, cuando parece que van a estallarle en la frente, levantan el vuelo y la acarician con el aire de sus alas. Los múrciélagos ya llevan varias noche de caza. Ahora los vencejos han vuelto al centro de Madrid y sólo es cuestión de días antes de que lo inunden todo de primavera.

Ansiedad

Vuelve abrir la página web con el pronóstico del tiempo. Un enorme sol sobre su próximo destino vacacional. Perfecto, como tiene que ser. Necesita sentir el calor del sol de una vez. Está harta de lluvia, frío y nieve. Pincha en el vínculo que le dará los datos sobre la siguiente semana. ¡Mierda, va a llover!, exclama desilusionada y enfadada. Su marido le quita el ratón de las manos. ¿Cómo quieres disfrutar de las vacaciones la semana que viene si ya estás agobiándote por lo que pueda salir mal? Pillada en falta de nuevo, sonríe y promete no volver a buscar información meteorológica, ni leer críticas de huéspedes sobre el hotel. Respira hondamente. La ansiedad no es fácil de batir.

martes, 22 de abril de 2008

Estoy cansada

Estoy cansada, baja de energía. No sé que es lo que me pasa. ¿Será la primavera? Me extraña porque parece que no llega. Estoy apática y por mucho que respiro en cinco, retengo diez y expiro en siete el oxígeno sigue sin llegarme a la sangre. Aprieto el puño, pienso en aquel momento de triunfo, repito el mantra -yo puedo- y camino dentro de mi círculo que es rojo brillante como el torrente de hematíes que me galopa en el cuerpo. ¿Qué me ocurre? Yo tengo la energía de un conejito de Duracel. Dura, dura y dura. Es curioso, el conejito de Duracel es rosa bombón, como el del metro de París, ese que se pilla la pezuñita con la puerta.

Ayer fuí con Txemi a la farmacia. Buscábamos una vacuna anti-ácaros. Con receta cuesta ochenta euros, sin receta, doscientos. ¿Qué te inyectan? ¿Ambrosía?

El crimen no compensa.

Ya tengo billete de tren para Boulogne-sur-mer.

En la tele Matías Prat narra el partido del Liverpool contra el Chelsea. Hombres de azul y rojo escupen cual lamas peruanas. Juegan en Anfield. Menos mal. En Fulham no se oirán los aullidos de Standford Bridge. El 50 de Beltran Road estará tranquilo.

lunes, 21 de abril de 2008

Mi azucena tronchada

Para Jon, gorrión, azucena tronchada. I miss you boy...

Cuando sobre el pecho inclinas
la melancólica frente,
una azucena tronchada
me pareces.

Porque al darte la pureza
de que es símbolo celeste,
como a ella te hizo Dios
de oro y nieve.

Rima XIX de El libro de los gorriones, Gustavo Adolfo Bécquer

Melancolía de lluvia

Se siente parte integrante del poema, de ese hermoso poema que tanto y tanto recitó. Porque es un ave del norte, de mañanas brumosas y de xirimiris eternos que calan hasta el alma.

La niebla de Londres que rezuma el Támesis como si fuera una enorme chimenea y la luz de brujas que se refleja burlona en los prados verdes esmeralda de Asturias. Las botas de plástico y los eternos impermeables de las tardes bilbaínas en las que recorría la ciudad saltando de charco en charco.

Madrid, vencejo luminoso, está tomado por la lluvia. Desde la ventana se divisan nubes añil preñadas de lluvia. La melancolía la apresa. Ya no sabe si son las angustias, las incertidumbres, la larga espera o si quizás el gris cobalto del cielo y el resplandor azul marengo de la luna llena conjuran para rodearla de demonios. Gris cobalto también es el cielo que se refleja en el río. Piensa en la ría del Nalón y no en la otra ría, la mayúscula, la de su infancia.
En los días oscuros baja el Nalón desde los pozos de carbón como una inmensa lengua de plata que busca a la mar como el amante busca a la amada.

viernes, 18 de abril de 2008

El olor

Apenas ha cruzado el umbral de la sacristía, el mosén se percata de que algo muy extraño ha sucedido. Aparentemente, todo está en orden, los armarios cerrados, las casullas en orden, los registros parroquiales en sus estanterías. Pero en el ambiente se presiente algo inefable. Es el olor.

El cura ruega a Dios que la pesadilla no se repita. Pero la súplica se pierde en algún lugar entre la tierra y el cielo. Las manos comienzan a quemar, los ojos se hinchan dentro de las cuencas, la lengua se seca y el aire no llega a sus pulmones.

Cuando los hombres lo encuentran en el suelo con la cabeza hinchada y enrojecida, a duras penas resollando, todos tienen la misma certeza. El diablo ha regresado al pueblo. La sacristía huele a azufre

jueves, 17 de abril de 2008

Dímelo

Dímelo a mí.

Yo lo escucho, lo escondo en mi cabeza en el rincón de las cosas importantes, me lo repito mil veces para que ese pensamiento sea mío.

Dime que me quieres.

Dímelo sólo a mí.

miércoles, 16 de abril de 2008

De almizcle

Eres de almizcle, de canela. Me gusta el tacto de tu piel, contemplar la dulce curva de tu nuca cuando yacemos postrados después de habernos apareado como fieras. Inmóvil, me das la espalda y yo me acerco a esnifar el perfume que anida entre tu oreja y tu hombro. Al pegarme a ti siento tu cuerpo pringoso de sudor, de saliva y de esas mieles espesas que supuran nuestros sexos rebosantes.

Redención

Se abre mi sexo a ti como una orquídea blanca a la que el sol acaricia y es, en el deslizar de tu cuerpo dentro del mío, cuando me estalla la cabeza y siento mi ser con absoluta potencia. Me incendio, cual ave fénix, y salgo esplendorosa de las cenizas del pasado. La vida se renueva, el futuro es de sol naranja y mis ojos, fuegos negros, te imploran una nueva redención. Qué nunca cese la lluvia, quiero arder una y otra vez.

A solas

Se metió el dedo en la boca, lamiéndolo lentamente. Cuando ya estaba húmedo, lo introdujo en su sexo, esa cueva calida y rugosa. Primero se acarició con movimientos circulares, notando como toda ella se esponjaba. Cuando creyó que ya no podía soportar más esa angustia, anticipación del placer, varió el ritmo. De arriba a abajo, de abajo arriba, recorría su raja. Se notaba húmeda y sudorosa. Entonces sintió que ya no podía contener ese río que se abría paso entre sus piernas. Se corrió con un largo suspiro. Cuando su marido volvió a casa, Inés dormía, plácida y colmada.

domingo, 13 de abril de 2008

Made in China

Jing llevaba el pasaporte asido con tanta fuerza que su mano derecha sudaba copiosamente. Había cogido el vuelo que podría cambiar su vida en Hong Kong. No había sido fácil llegar hasta allí desde su pequeño pueblo cerca de Guangzhou. Pero ya casi lo había logrado. Doce horas de vuelo habían pasado y ahora se encontraba en Fráncfort, rodeada de turistas que volvían a casa después de unas vacaciones en la China más occidentalizada.
La cola avanzaba muy lentamente y Jing empezaba a impacientarse. Quería pasar el control de seguridad y acabar de una vez con su miedo. ¿Detectarían algo extraño en sus papeles? Jing había pagado mucho por su pasaporte y a sus ojos parecía perfecto, pero ¿lo era?
Entonces los vio. Dos policías vestidos de verde examinaban con un cuentahílos los pasaportes de todos los viajeros de origen chino. Los funcionarios eran minuciosos: se acercaban cada documento tanto a la cara que casi se diría que los olisqueaban, como si fueran perros entrenados para oler en ellos la mentira y el terror.
Por fin llegó el turno de Jing. Miró al policía con una sonrisa. No quería parecer asustada. El hombre no le devolvió el gesto; la miró sin verla. Una cara achinada más. Le devolvió el pasaporte y en un alemán seco dijo "Weiter". Jing respiró aliviada. Las copias hechas en China eran, en algunos casos, incluso mejores que el original.

Reflexión de una mujer madura

Ayer a las 23:45 horas descubrí que me he hecho vieja. Pillé a mi hija metiéndole mano a un chico en el portal. Tuve que tomarme dos Prozacs y un whisky para conseguir aceptar la idea de que probablemente tenga más vida sexual que su padre y yo, juntos y por separado.

martes, 8 de abril de 2008

La mirada de un muchacho

Eusebio se precipitó a la estantería donde se encontraba una reedición de ‘Joyas Literarias Juveniles’, su lectura favorita de la infancia. Sin mirar el precio, corrió con un ejemplar a la caja. Su mujer le dijo que no pensaría que ahora, al leerlo de nuevo, iba a sentir lo mismo que cuando era niño. Eusebio le respondió con una mirada, la mirada de un muchacho.

Un vaso de mentira

- ¿Qué es la mentira?

- ¿Sabes cuando un vaso se te cae de la mano y durante un instante lo ves entero y al siguiente está hecho añicos?

La niña mira a su padre, la duda se asoma en sus ojos siempre tristes.

- Sí, responde tímidamente

- Pues eso es la mentira, durante un tiempo puede ser creíble, puede parecer una verdad, está entera, no le falta ningún detalle pero en cuanto choca contra el suelo, en cuanto choca contra la verdad, se hace añicos.

viernes, 4 de abril de 2008

Cadena perpetua

Lleva años queriendo cerrar el círculo, completar el puzzle, acabar el rompecabezas. No es fácil, a veces está claro lo que falta, otras veces la visión se diluye como cuando una hoja cae en el agua y hace desaparecer su reflejo. Y aunque le han dicho que lo que busca no existe, se aferra a lo inalcanzable como la única esperanza que le queda para no sentir que su vida sólo es un cúmulo de fechas y vivencias sin trascendencia.

Ella no es la única que corre en esta carrera sin meta. Se rodea de constantes insatisfechos e insatisfechas, incapaces de sentirse llenos y llenas con nada, que se entregan en cuerpo y alma a esta eterna búsqueda. Vivir en la duda continua, en el desasosiego, en el dilema, encogerse de hombros por defecto y tener constantemente un no sé pegado en los labios son los peajes de este viaje hacia la perfección. Pero, ¿existe?

Cuando se ha perdido todo

"En ese estado de embriaguez nostálgica se cruzó por mi mente un pensamiento que me petrificó, pues por primera vez comprendí la sólida verdad dispersa en las canciones de tantos poetas o proclamada en la brillante sabiduría de los pensadores y de los filósofos: el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre. Entonces percibí en toda su hondura el significado del mayor secreto que la poesía, el pensamiento y las creencias humanas intentan comunicarnos: la salvación del hombre sólo es posible en el amor y a través del amor. Intuí cómo un hombre, despojado de todo, puede saborear la felicidad -aunque sólo sea un suspiro de felicidad- si contempla el rostro de su ser querido". - Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido.

Y despertó en calma beatífica de aquel sueño. Volvía a verle. Él estaba sentado en una silla y ella se dirigía a él y le abrazaba durante un tiempo infinito. Él no se levantó de la silla y, mientras le abrazaba, ella pudo contemplar en el reflejo de un espejo su rostro sereno y el rostro de él que se desfiguraba en una mueca de tristeza mientras grandes lágrimas brotaban de sus ojos de lobo azules. Entonces comprendío que la pena se había esfumado y sólo los buenos recuerdos y un amor profundo e indoloro permanecían.

jueves, 3 de abril de 2008

El trabajo

Hay ratones en casa. También hay cucarachas y moscas. Los ratones no me importan, y si no son muy grandes, me gustan. Los grandes no me gustan, ésos son ratas. Mato muchas cucarachas. Entran por una grieta que hay en la pared de mi habitación. Mi madre hizo cemento una vez y tapó la grieta. Pero volvió a abrirse y dice que ya no quiere hacer más cemento. Las moscas son muy pesadas, sobre todo en verano. Un día se me ocurrió poner tripas de pollo en el suelo para que todas fueran allí a posarse, pero lo único que conseguí es que el cuarto se llenara todo de moscas y que no me dejasen en paz.

Por las mañanas, cuando me levanto, estoy solo en casa. Mi madre trabaja por la noche y no llega hasta más tarde. Voy a la escuela. Me gusta. Pero no me gusta que mi casa tenga cucarachas y moscas. Hay unos hombres en el barrio que están buscando muchachos para hacer un trabajo. Otros chicos han hecho trabajos antes. Mi madre no quiere que hable con esos hombres. Pero yo no quiero que ella trabaje por la noche.

Por la tarde, en lugar de ir a la escuela, he ido a hablar con los hombres. El trabajo es sencillo y pagan bien. Hoy empiezo.

miércoles, 2 de abril de 2008

Más madera, necesito arder

Lleva dos días ocupado con el tema. Revisa el motor, limpia la carrocería, le da, a ese coche adquirido para volar, todo el cuidado del que es capaz, él que ha perdido la pasión por la mecánica. Ayer quiso salir a hacerlo estallar por la carretera y no hubo manera. El motor se paró y estuvo emitiendo extraños silbidos toda la noche. Esta mañana tampoco ha habido manera. Ha arrancado pero le ha dejado atrás. Roberto mira el asfalto y piensa como sería volver a conducir un coche de verdad. El último modelo que tuvo le convirtió en el rey de la pista y ahora, a pesar de la inversión realizada para adquirir su actual vehículo, sueña como sería ponerse al volante de ese utilitario que es dorado como la arena, como el sol, como el fuego. "Más madera, necesito arder", aúlla.

martes, 1 de abril de 2008

La nieve cae, los lobos aúllan

Existe un paisaje blanco que parece sacado de un cuadro de Badri en donde dos lobos negros la persiguen saltando sobre la nieve. KD Lang lo invade todo con sus himnos del paralelo 49 y ella desearía estar allí para dejarse ir mecida por las varillas de la batería.

jueves, 27 de marzo de 2008

¿Eres tú?

¿Te conozco? Entonces, ¿por qué no te reconozco?

martes, 25 de marzo de 2008

Ya ha llegado

No quiere verlo pero sabe que está ahí
Es un viejo conocido
No es la primera vez que lo siente tan cerca
Hace todo lo posible para esconderse
Pero la atrapará
Entrará por los poros de su piel y será una nueva capa en su cuerpo
Una nueva epidermis
Marcará su respiración y el latido de su corazón
La ha encontrado
Lo ve reflejado en el espejo
El miedo ya está aquí

jueves, 20 de marzo de 2008

Piel sobre piel

¿En qué estupido momento permitimos que entre nosotros se interpusiera un pijama de franela?

martes, 18 de marzo de 2008

Mientras pienso...

en tus ojos, en tus labios ...

La primavera invade Madrid

Es increíble lo caldeada que está la casa, girasol agradecido que recoge el calor de los rayos de sol y se transforma así en un invernadero perfecto para las orquídeas que alzan sus cuellos delicados de pétalos blancos clamando una humedad que no existe. El barrio está hermoso a pesar de la pátina de mugre consustancial que lo recubre. Los chinos descargan enormes cajas de verduras, el encargado del Sperma aprovecha que han llegado los repartidores para salir a tomar el aire y los coches han decidido no adentrarse en el corazón minúsculo del Quartier des Merveilles. Es el día perfecto para degustar un café en las terrazas del Dos de Mayo. Seguro que el Café de Mahón ya está abierto. Podría acercarse hasta allí y de paso entrar a ver a Carmen. Igual ya le han traído los conos de mirra. Podría también ir a ojear discos con la secreta esperanza de pasar un rato mecida por el Love Supreme…
Mira el teléfono y espera una señal que parece que nunca llega.

miércoles, 12 de marzo de 2008

La pedantería II

The cure para mí, Galeano para él. What's next?

La pedantería

Ojea el libro y decide leerme algo. Galeano. Me gustaría más que me leyera Oda a la bella desnuda pero así es el pacto.

Reunámonos

Reunámonos en torno a mi mesa y charlemos sin cesar

Mucho que dar

Tengo mucho que dar, aunque mis bolsillos estén vacíos

martes, 11 de marzo de 2008

Frivolidad

Las gambas a la gabardina, especialmente afectadas por la escasez de lluvias.

Vivir

Dejé de pensar, empecé a vivir.

Todo y nada

No soy muy buena en nada pero hago de todo

Yo misma

Tengo 31 años y aún no sé lo que quiero.

Periodista

Desde que me pagan por escribir, me cuesta hilar frases.

Inmigrante

Todo iba bien hasta que llegué a este maldito país.

Tu vida en seis palabras, o diez

La revista norteamericana Smith proponía a sus lectores que enviaran su biografía en inglés y en seis palabras. Esta curiosa iniciativa ha acabado convertida en un libro (de papel, no electrónico) que ya está colocado en la lista de los más vendidos de The New York Times. Creo que seis palabras en inglés pueden equivaler a diez en español (el inglés es un idioma muy conciso). ¿Os animáis a escribir las vuestras?

Aquí os dejo algunas muestras de las que recibió Smith traducidas al español. Hay algunas realmente buenas:

"Asustado de morir, aterrorizado de vivir", "Mi vida, un capítulo de Seinfield", "Sí, tú puedes editar esta biografía" (del creador de la Wikipedia), "Yo sigo haciendo café para dos", "Reparo retretes, me pagan una mierda" "Cincuenta años, existencia de Dios improbable"

lunes, 10 de marzo de 2008

Todo

¿Qué esperas de tu hija? Nada, respondió Eusebio. Una vez más, nadie en el pueblo parecía entenderle. Pero, hombre, de los hijos siempre se espera algo. He tenido una hija para dar, no para recibir.
Eusebio y la niña tomaron el sendero y jugaron a dar patadas a las piedras.

jueves, 6 de marzo de 2008

Aurresku de honor

Se abren las puertas del ascensor. Mira el panel luminoso. Planta cuarta. Aquí es. Respira hondo y aprieta en su mano el pase que abre la puerta de cristal. Sale con sus dos acompañantes, pega el pase al lector y entra sin saludar a la recepcionista que la mira atónita. Deja el pase en el mostrador y camina con paso firme hacia el despacho del director general. La comitiva ha comenzado a actuar y aires de txistu y tamboril invaden el espacio diáfano. Sus compañeros se despegan de sus quehaceres para observar el espectáculo. Va vestida con pantalón blanco de algodón y camisa a juego ceñida gracias a un fajín de color escarlata, rojo vivo, el mismo rojo que tiñe la txapela que lleva en su mano derecha.
Alertado por el escándalo el director ha salido de su despacho. Perfecto. Todo marcha según lo planeado. Ahora sí tiene espacio. Comienza con los primeros brincos y le tira la txapela a la cara. "Dentro de la boina está mi carta de dimisión". El baile sigue con brío y comienza a lanzar feroces patadas al aire. Cesa la música y ella se inclina y saluda al corro de gente que la rodea. Nunca había bailado un aurresku. Es asombroso lo bien que le ha salido. Sus pies volaban sobre la horrible moqueta verde.

El leve pitido la saca del sueño. Hoy es el gran día. Tiene que darlo todo en las cinco entrevistas que tendrá que hacer a lo largo de la mañana. El sí significa el salvoconducto a la libertad, la dimisión soñada. Ríe al acordarse del baile que se acaba de echar. Si consigue el nuevo trabajo quizá debería plantearse reproducir su sueño o, como dice su amigo Pablo, girar cual derviche seguidor del místico Rumi y, con el corazón alegre, lanzar al viento cartitas de dimisión cuales octavillas libertarias mientras gira incesantemente la cabeza.

martes, 4 de marzo de 2008

¡¡Shhhhhh!!

¡¡Shhhhhh!!

No articules palabras

Sólo quiero oír el sonido de tus manos en mi piel

Permanece en silencio

Sólo quiero oír el sonido de nuestros labios encontrándose en un beso

Enmudece

Sólo quiero oír el sonido de nuestros ojos manteniendo una mirada perpetua

¡¡Shhhhhh!!

miércoles, 20 de febrero de 2008

15:20

Ni liberada, ni ligera, ni liviana. En ese momento se sintió sola, ausente e incapaz de fijar su pensamiento en nada.

-Hora de la muerte, las 15:20.

martes, 19 de febrero de 2008

El quinto

Raimundo sudaba profusamente. En la casa el calor se colaba en vaharadas de aire lánguido que goteaba a través de los poros de los visitantes. El olor de las madreselvas se mezclaba con el perfume de las muchachas que era dulce y espeso. La casa latía a un ritmo desconocido para él y los gemidos constituían un particular hilo musical que hacía que le temblasen las piernas. El muchacho notó como la estancia le daba vueltas. “Ándele mi hijo, ¿a qué espera?” Alargó la mano hacia el pomo de la puerta en lo que le pareció la distancia más amplia por el hombre jamás recorrida. Y allí estaba ella. Encajes fucsias y negros adornaban su rotundo cuerpo. La visión le corto el aire y solo alcanzó a notar como dos manos le empujaban hacia la pelirroja que yacía en mitad de un enorme lecho. La sonrisa burlona de la mujer y el color anaranjado de su pelaje le hicieron pensar en el gato de Cheshire. La puerta se cerró a su espalda. Inmóvil, paralizado por la visión del cuerpo de carnes blancas que se le acercaba, escuchó los gritos de su padre que brindaba con otros parroquianos. “Para la desquintada de mi primogénito he elegido el mejor género de la casa, la Viridiana. Seguro que a mi muchachito le gusta esa perra francesa.”

lunes, 18 de febrero de 2008

Elefantes

Este mes he publicado mi primera colaboración en la revista de temática asiática "Haiku kultura" y hoy en El Correo he leído esta historia que me ha hecho pensar que la realidad siempre supera a la ficción, ¿no?


Petita 'la fea' se casa con su novio Luka, un esbelto elefante

Petita 'la fea', una elefanta del parque Terra Natura en Benidorm, fue oficialmente emparejada ayer con su novio Luka, un esbelto paquidermo. Petita, de 34 años, era repudiada y agredida por la manada debido a su extrema delgadez (sólo pesa 2.900 kilos, cuando una hembra de su especie ronda los 4.000). Pero gracias a su amiga Kaisoso, que hizo de 'celestina', consiguió finalmente ligar.

El gran día

Hoy era el gran día. Había llegado a Jaipur cuando los primeros rayos de sol arañaban los perfiles de los edificios de la ciudad. En Jaipur no existe el silencio, dicen de ella que nunca duerme, aunque Frank Sinatra nunca le dedicara una canción. Los colores te atrapan al pasear por sus calles, es como una explosión cromática que llena tus pupilas, te abraza, te envuelve y cuando crees que has sobrevivido a su onda expansiva, vuelves a encontrar una variedad de color que tus ojos nunca han visto y esa sensación embriagadora vuelve a empezar. Por eso el amo había decidido que fuera con los ojos cerrados, para que esa amalgama no la descentrara. Hoy era el gran día, hoy tenía que ser la elefanta más bella del Festival y nada, ni siquiera la belleza de los irisados de Jaipur, podían distraerla.

Cuando descubrieron sus ojos lánguidos miró a su alrededor asustada, pero pronto encontró al amo con su mirada inquisidora, parecía que quería comunicarse con ella, preguntarle si estaba cómoda, si el viaje desde su poblado no la había perturbado, pero, en realidad, conseguía todo lo contrario, ella se asustaba con sólo mirarle, siempre parecía que había hecho algo malo. La amenaza de la vara sobre sus costillas estaba tan reciente en su memoria, en su memoria de elefanta, que no quería que sus ojos se cruzasen durante demasiado tiempo. A veces se preguntaba por qué se sometía a aquel hombre, se preguntaba si no sería capaz de aplastarlo, de convertirlo en algo pequeño e insignificante. Pero entonces, se acordaba de la hija del amo, de su sonrisa, de sus ojos como centellas y olvidaba al amo y a su vara, el miedo y el dolor.

El amo dio una palmada y un ejército de ayudantes inició su labor. Primero le pintaron la cara, la hija del amo se encaramó en su trompa y comenzó a dibujar líneas negras y rojas que luego rellenó de pintura verde jade. Cuando enmarcó sus ojos con unas estelas rosas, le besó y le dijo casi en un susurro que se había portado muy bien. Después, a escondidas, le dio un dulce de los de la feria, sabía que su padre se lo había prohibido pero no le importó. Los dos hijos varones del amo se agacharon y le pintaron las patas, sólo las hembras llevan pintadas las patas en el Festival de Jaipur.

Mientras este enjambre de operarios se encargaba de acicalarla, ella miraba a lo lejos, al partido de polo. Uno de los elefantes que estaba jugando llamó su atención, era fuerte y ágil, y una mancha oscura escondía uno de sus ojos, pero no su belleza. En ese momento, el amo decidió que era el momento de colocarle las telas. Eran unas sedas de Varanasi que la mujer del amo había bordado con oro de Mysore. Cada dos centímetros exactamente había colocado tres perlas de Hyderabad. Todo era perfecto, podía verlo en sus caras, en la expresión del amo que mezclaba satisfacción y orgullo.

Llegó el momento esperado, el desfile. El amo subido en el palanquín le gritaba órdenes que apenas oía por el bullicio de la multitud que se empujaba por tener un sitio en la primera fila. Entonces, le vio de nuevo, era el elefante del partido de polo, y no pudo resistirse, giró la cabeza y sus ojos se encontraron. Un sordo rumor llegó lentamente a sus oídos, al principio no entendía nada pero en un instante lo comprendió todo, eran los alaridos del amo que le ordenaba que volviera al desfile. No pudo evitarlo, una fuerza que llegaba desde sus cuatro patas le hizo incorporarse, notó como aquellas suaves telas resbalaban por su lomo, como el amo caía y rebotaba contra el suelo. No miró atrás, era su gran día y, ahora, lo sabía.

Contigo

Cuanto más tiempo estoy contigo, más aprendo de mí misma.

Sólo tú eres capaz de ver lo mejor que hay en mí y enseñárselo al mundo.

Sólo contigo me siento completa. Sólo contigo me siento más yo.

jueves, 14 de febrero de 2008

La última guardia

Hoy de nuevo le ha tocado pasar la noche en vela, de guardia. El miedo atroz a dormise y no despertar jamás le mantiene en vela sin problemas, y aun así odia hacer guardia tanto como odia estar en este país en guerra. ¡Dios mío lo que he tenido que ver! De repente, escucha unos ruidos al otro lado de la improvisada barrera. Pasos, respiraciones agitadas y risas. No pueden ser enemigos. Coge los prismáticos de visión nocturna e identifica sin problema a dos soldados de su bando. No quiere ni pensar de dónde vienen. Mañana tendrá que reir y aullar el relato de cómo cortaron las orejas a uno de esos 'osamas' o cómo violaron a una niña de la edad de su María... Una vez más, la guerra le asquea y odia tanto a sus soldados y a sí mismo como al enemigo sin cara. Apoya con cuidado el fusil en su hombro, para no errar los tiros. Dirá que nadie se identificó. Se mostrará apesumbrado. Llorará si hace falta. Si todo sale bien, le mandarán a casa.

martes, 12 de febrero de 2008

Un hombre de palabra

Vladimir, borracho como siempre, propuso a su amigo Fiódor jugar a la ruleta rusa. Qué fácil era para él proponer semejante juego, él que estaba en la vida más solo que un mojón de carretera. Pero la paciencia de Fiódor tenía un límite y ya estaba harto de las mamarrachadas de su amigo. Cogió el revólver, lo sopesó, y dijo que hoy el juego sería diferente. Abrió el tambor y extrajo una sola bala. Vladimir lo miró asombrado y con gesto babeante asintió. Fiódor hizo girar el tambor con fuerza. Se llevó el revolver a la sien, respiró profundamente y apretó el gatillo. Click. Ofreció el arma a Vladimir, que la tomó con delicadeza, como un reo condenado a muerte coge una Biblia. Era un borracho, un necio, pero un hombre de palabra.

lunes, 11 de febrero de 2008

La manta

Para las mantas de mi vida. Gracias por arroparme, protegerme y quererme.


Un día duro. Las cuentas no cuadraban y había tenido que aguantar la desconfianza de su jefe de departamento hasta que los números borraron la sospecha de su mirada. Aunque, para eso, tuvo que alargar su jornada cuatro horas más. Pero ya había llegado a su piso y en el sofá la esperaba ella, su vieja compañera, silenciosa y fiel. Era de color chocolate y obviamente era suave. Pero de una suavidad extraña, como si le faltara algo, como si, con los años, hubiera ganado en calidez pero el roce y el uso le hubieran quitado ese tacto aterciopelado que tanto le gustó cuando la vio por primera vez en la sección de saldos. ¿Qué haría allí?, se preguntó mientras la desdoblaba y la estiraba hasta su nariz. Le gustaba el olor que desprendía. Respiró profundo y pensó, ¡bienvenida a casa!

Ya se divisa en el oriente el alba

Ya se divisa en el oriente el alba. Los ojos entreabiertos vislumbran a lo lejos, la luz de la mañana. En el campo de batalla los cuerpos reposan inertes. Lucha. Se estira, intenta desembarazarse del peso del cuerpo que la oprime. Él apenas boquea. No hay restos de sangre y, sin embargo, un olor acre revela que la herida sigue abierta. Repta por el suelo y tantea con su mano derecha. Necesita recuperar su espada. Por fin la encuentra. Un esfuerzo más. Comienza a sudar profusamente. La tiene bien empuñada. Está lista. Morir o matar. Siente la reacción violenta y su cuerpo se rinde. Él le arrebata el filo y penetra su carne. El sudor y la sangre se mezclan y ella siente que con cada embestida de la hoja, la vida se le escapa. Se abandona.

Las gotas de lluvia la despiertan. Poco a poco el agua le devuelve la conciencia, lava la sangre que se filtra en la tierra. Cierra los ojos y se deja acariciar por el agua que recorre su cuerpo, sonrié, comprende que sigue viva.

Quiero

Quiero callarme pero las palabras acuden a mi garganta y aunque cierro la boca, mis ojos son dos altavoces que nadie puede silenciar.

Quiero parar de llorar pero me he convertido en un manantial salvaje para el que no existe la sequía.

Quiero olvidarme pero el recuerdo se ha quedado en mi memoria como un eco lejano y conocido, una reverberación llena de vacío.

Quiero pero no puedo, puedo pero no quiero.

viernes, 8 de febrero de 2008

Salina

Soy Poseidón, señor de los océanos. A ti llegaré cabalgando veloz sobre las olas acompañado por mil criaturas marinas que te librarán de las ataduras que te encadenan. Hoy yo te bautizo Salina y, al inundarte, el agua te conferirá las propiedades de los mares. No le temas a nada. Serás cristalina y todo te será revelado. Si alguna vez flaqueas y sientes miedo, sumérgete en mi reino y la caricia del agua salada entrando por todos los poros de tu ser te recordará quién eres y de qué sustancia estás hecha.

Mi sitio

Un caleidoscopio de colores nunca vistos

Una ruleta de brillos que no ciegan

Un espejo que refleja sólo verdades

Donde quiero quedarme para siempre, aunque para siempre sólo sea un segundo

Tus ojos

lunes, 4 de febrero de 2008

Soledad

Tengo los pies fríos.

Nunca había imaginado cómo sería cruzar descalza un lago helado llevando a mi espalda un peso inabarcable que me impidiera alzar los talones y correr de puntillas.

La ansiedad me golpea el pecho.

Nunca había notado el miedo rebotando entre mis costillas. Todo el mundo dice que mi mayor virtud es tenerlo todo bajo control. Pero, de repente, veo como mi piel transpira pánico.

El vacío me invade.

Las habitaciones de mi casa se hacen inmensas. Es irónico, siempre dije que eran cuchitriles.

Tú no estás.

Yo estoy aquí.

viernes, 1 de febrero de 2008

La rabia

Con horror miraba la pantalla del ordenador desde el que había enviado el mensaje que le iba a costar su puesto de trabajo. Otra vez se había dejado llevar por la rabia, esa misma rabia que le hizo propinar en dos ocasiones dos sonoras bofetadas a María, su ahora ex-mujer. También había sido la rabia la que le cegó hasta el punto de negar ayuda a su hijo Alfonso, cuando éste se la suplicó. Sus monumentales enfados no remitían, no importaba cuántos libros de autoayuda leyera. Ya se lo había dicho ella cuando le dejo: Armando, nunca vas a cambiar, nunca. Lo había tenido todo y lo había echado a perder. Era un imbécil, un pobre hombre, un perdedor. Se dejó ganar por el sentimiento conocido, que le ahogaba en el pecho y consumía de nuevo. Sí, un perdedor y un imbécil... Abrió la ventana y contempló el suelo hacia el que la rabia le empujaba.

jueves, 31 de enero de 2008

La trinchera

En la angosta trinchera, con los pies hundidos en el barro, mortificado por la fiebre, siento que no aguanto más. Quiero salir, ser avistado por el enemigo y recibir el disparo que acabe con mi sufrimiento. Me decido. Trepo por la tierra húmeda y echo a correr. No escucho ningún disparo. El tiro que te mate no lo oirás, dice la vieja máxima militar. Quizá esté muerto ya. No, sigo corriendo. Salgo del campo de batalla. Avanzo, incansable. Llego a mi calle. A mi casa. Llamo a la puerta. Me reciben mi esposa y mi hija. Me abrazo a ellas, para siempre.

miércoles, 30 de enero de 2008

La abuela de Nata

Siempre le llamaron Nata, Renata era un nombre demasiado pomposo para una niña. Sólo su abuela paterna le llamaba por su nombre completo. Bueno, eso cuando se dirigía a ella, algo que no era habitual. Para su abuela, los niños de la casa eran seres prácticamente invisibles. Necesarios para perpetuar el apellido pero inútiles para todo lo demás. Por eso, para Nata, la voz quebrada de su abuela llamándola por su nombre completo anunciaba, seguro, una mala noticia.

Aquella mañana cuando oyó a su abuela gritando su nombre desde el dormitorio de su padre, supo que lo que iba a encontrarse allí la marcaría de por vida. Su abuela agachada en el suelo intentaba sujetar la cabeza a su hijo. Un charco de sangre se extendía poco a poco por la alfombra, imparable, como si quisiera llegar a todos los rincones de la habitación.

Nata se quedó de pie junto a la puerta, no sabía qué hacer, no entendía qué pasaba. Miraba a su padre inerte en el suelo, sabía que era él, pero no reconocía la expresión de su mirada. Entonces, su abuela se giró, era la primera vez que Nata la veía llorar. Sus ojos, huecos hasta ese momento, se llenaron de repente, enseñándole el miedo, la pena, el dolor y el amor. Fue un instante pero ochenta años después, cuando Nata, rodeada de sus hijos y sus nietos, se despedía de su vida, sólo dijo yo también te quiero abuela.

lunes, 28 de enero de 2008

Pobre

Los muchachos se arremolinan en torno al cazador. Muestra las codornices muertas, algunas aún gotean sangre. A ésta la he matado justo mientras comía, se enorgullece el hombre. Todos observan el pescuezo abultado por los granos de trigo. Pobre, dice Genarín. El muchacho no se imagina que pronunciar esta palabra le marcará para siempre. Es un pueblo tan pequeño.

Soy así porque vosotros me véis así

Dedicado a todos los coreanos de mi vida que, por suerte, son éjército. Os quiero.

Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
- oscuro, torpe, malo- el que la habita…

Angel González

Atrévete

video

Y después de este vídeo hermoso que me hicieron descubrir mis compis del máster comparto un credo de otros compis que suscribo al completo. Como diría mi sensei Juan Carlos, "ni yo misma lo hubiera dicho mejor!" :o)

  • Creo que las personas podemos mejorar día a día y actuar para lograrlo.
  • Creo que la vida es el conjuno de decisiones tomadas hasta la fecha y que, de la misma forma, en cualquier momento podemos decidir cambiarla.
  • Creo que la vida es más sencilla si tiene un sentido y que cada uno decide si quiere buscarlo.
  • Creo que cada persona debe buscar su autenticidad y metas de acuerdo a sus valores y principios.
  • Creo que lo único permanente es el cambio y la transformación constante.
  • Creo que para ser todo lo que somos capaces de ser, no podemos continuar siendo los mismos.
  • Creo que las personas necesitan ser libres para poder crecer y expresar su esencia más profunda.
  • Creo que somos mucho más de lo que pensamos y que la vida consiste en descubrir ese potencial que tenemos.
  • Creo que es nuestro deber y obligación buscar la felicidad en la vida, allí donde sea que se encuentre.
  • Creo que la única persona a la que podemos cambiar es a nosotros mismos y que igual ocurre a los demás.
  • Creo que casi todo en la vida son elecciones y tenemos la libertad de elegir lo que queremos hacer, aunque eso suponga estar dispuesto a pagar un precio.
  • Creo que somos responsables en un 100% de nuestras experiencias y que cuando nos aceptamos a nosotros mismos, todo empieza a funcionar.
  • Creo que lo que pensamos va creando nuestro futuro.
  • Creo que el momento de poder es siempre el presente.
  • Creo que en nuestros peores momentos, pensamos: "yo no sirvo". Esto no es mas que una idea, y una idea se puede cambiar.
  • Creo que el resentimiento, la crítica y la culpa son las reacciones más dañinas.
  • Creo que las respuestas están dentro de cada uno.
  • Creo en el sentido del humor como muestra de inteligencia.
  • Creo que cada camino es único y a veces no es fácil hallarlo.
  • Creo que las ayudas son impotantes. OFrEZCO LA MÍA y AGRADEZCO LA TUYA

viernes, 25 de enero de 2008

Descubrimiento y conocimiento

Descubriré que te veo cuando te mire
Descubriré que te oigo cuando te escuche
Sabré a qué sabes cuando te pruebe
Sabré a qué hueles cuando me detenga en tu nuca a respirar tu esencia
Pero si alguna vez no te veo, no te oigo, no te huelo, no te saboreo, te tocaré para encontrarte.

miércoles, 23 de enero de 2008

Una de cosechas

Avanzó rauda como el viento, recorriendo los campos sin tregua. Se metió en el maizal y de allí se fue directa al bosque. Algo en su cabeza la impulsaba a seguir buscando. Search, search, search. La voz no cesaba. Buscó. Buscó tanto que encontró. A la salida del bosque descubrió el campo olvidado, sus mejores tierras antaño tan fértiles. El campo seguía hermoso en apariencia y ella lo contempló con nostalgia y amor pero, de repente, un rayo lo fulminó todo. Ella sintió la muerte como un desgarro. El dolor brotó como la sangre: lento, espeso, pegajoso. Se dió la vuelta camino a casa y se metió en la cama.

La noche fue densa, llena de brumas pero llegó la aurora vestida de sol y de pronto ella recordó que ya no dependía de aquel paraje para subsistir. Aquella tierra mágica que todo le daba ya no importaba. A través de los años se había labrado nuevos horizontes de prados, pensiles hermosos y secretos con los que alimentar su existencia. Suspiró aliviada y se levantó para ir al invernadero: allí le esperaba la belleza de las orquídeas.

martes, 22 de enero de 2008

La voz diferente

Quiero esta habitación expedita, ordena el sargento sin miramientos. Los de la policía científica miran, entre enfadados y resignados, a su superior, que les hace ademanes con la mano para que aligeren. Solo en el lugar del crimen, el sargento saca su móvil. Lo sopesa con su mano derecha, finalmente levanta el auricular del teléfono fijo sobre la mesilla del cuarto. Así me ahorro la llamada, piensa. Su voz suena muy diferente a la que ha dado las órdenes hace un instante. Hola, cariño, odio mi trabajo tanto como te quiero a ti.

lunes, 21 de enero de 2008

Se acabó

Su vida en común son jirones de recuerdos

Ella contempla a diario su propio desgarro

Él siente el pánico del olvido

Sus ojos se temen, no se recuerdan porque ya no se encuentran

- No hay nada en la nevera

- No, no hay nada de nada

La vida en la oficina

El balance balancea. El plan planea. El informe informa. La factura factura. El estudio estudia. La nómina nomina. Los elementos de la oficina cobran vida a medida que los empleados la pierden.

viernes, 18 de enero de 2008

No hay más que una

Hoy es el 65 cumpleaños de mi amatxu, de mi madre, y como ya no vivimos juntas, he querido escribirle una cosita, sólo una minúscula parte de lo que podría escribirle porque es un apoyo tan constante en mi vida que creo que podría pasarme otros 30 años diciéndole todo lo que significa para mí. Así que Zorionak Ama!! No te jubiles de tu trabajo de madre que aún te necesito a pleno rendimiento.

El amor sin preguntas.
Quien está siempre ahí aunque esté lejos.
La que llora conmigo sólo porque yo lloro.
La que me da lecciones sin exámenes.
La llamada de las 10.
Quien me defiende ante todos y me riñe a solas.
La que se deja engañar aunque lo sepa todo.
La mía, la única.

En el fondo del mar

Horrorizado se dejaba las uñas en intentar desatar el nudo de la cuerda que le acercaba sin remedio al fondo. Sabía que no tenía que ponerse nervioso, porque consumía más rápidamente el poco oxigeno que aún almacenaban sus pulmones. Agua, agua y más agua alrededor. Intentó asir la piedra que llevaba atada al pie izquierdo e impulsarse hacía arriba para coger un poco de aire. No había avanzado ni medio metro en dirección a la superficie cuando el peso de la piedra volvía a hundirle sin remedio. Ya no le quedaba aire. Se ahogaba. Soltó la piedra y descendió al abismo.
La mañana siguiente, Aurelia -la asistenta dominicana- se sorprendió al darse cuenta de que Matías no se había levantado pese a lo tarde que era. Cuando entró en su habitación para despertarle, enseguida notó algo raro. Matías estaba muerto, sus manos asidas al pie izquierdo, lleno de arañazos. El médico certificó que la muerte se había producido entre las tres y las cinco de la mañana. La autopsia no desveló nada extraño. Parecía como si Matías hubiera dejado simplemente de respirar.

El milagro del sargento Evatt

El sargento Evatt pasaba los días atado a una cama del Hospital para Veteranos del Ejercito de los Estados Unidos en Beaumont. Julia nunca había preguntado al doctor Williams qué mal exacto aquejaba al sargento, porque sabía que en esa sala sólo estaban los enfermos que nunca se recuperarían. Y eso ya era saber demasiado. Julia lavaba, alimentaba y cuidaba a Evatt todas las tardes de lunes a viernes con una minuciosidad y cariño que no dedicaba a ningún otro enfermo del pabellón. Algunas tardes, después de haber acicalado al sargento y haber notado que -como siempre- a éste le gustaba sentir el tacto de sus manos sobre él, Julia se aupaba sobre Evatt en la estrecha cama del hospital, con cuidado de no sacar al soldado González del sopor en que caía al morir la tarde, y le cabalgaba en un estado de semiinconsciencia, mientras pedía a Dios que le concediese su mayor deseo. Seis meses después de la muerte del sargento Evatt, nació el hijo de Julia por cesárea. Se llamó Stephen en honor a un padre que nunca conoció.

jueves, 17 de enero de 2008

Responsabilidad

Cuatro metros cuadrados. Ése es el espacio que le corresponde en la empresa, una prestigiosa firma internacional que acumula certificados de calidad y se distingue por su responsabilidad social corporativa. Como habitualmente, llama a su mujer para decirle que llegará un poquito más tarde. El jefe le ha pedido un esfuerzo adicional, pero que fiche a las seis para no contabilizar horas extras. Hay que implicarse, Emilio, ya me entiendes. Recibe un correo electrónico en el que un amigo le alerta de un peligroso virus informático que borra todo el disco duro. Sobre todo, no abras el mensaje, tíralo sin abrir, le advierte. Llega el mensaje cargado con el virus. Lo elimina. Se acerca al despacho del jefe. Ya se ha ido. Gusta de marcharse diez minutos más tarde de la hora para que los empleados le vean en su puesto mientras abandonan la oficina. Mira el correo electrónico. También aquí ha llegado el mensaje envenenado. Lo abre.

miércoles, 16 de enero de 2008

10 gramos menos

Todas las mañanas lo primero que hace cuando se levanta es mirarse en el espejo.
Ningún atisbo de coquetería.
Su ojo está entrenado para buscarse defectos.
Siempre los encuentra.
Dibuja mentalmente las marcas por donde realizaría la incisión que haría desaparecer toda esa carne inútil, toda esa carne que ella siente muerta.
Su único objetivo, la perfección.
Gira la cabeza, la ve de repente, su presencia le sobresalta.
Es un objeto inerte, mudo, pero a sus oídos llegan los cantos de sirena que le obligan a acercarse, a subirse a la báscula, a mirar el resultado.
39 kilos.
Una sonrisa se dibuja en su cara mientras se toca suavemente la clavícula para reconocer la dureza del hueso.
- 10 gramos menos, piensa, mañana tienen que ser 30

lunes, 14 de enero de 2008

Exausta

Ella Fitzgerald pide con su voz cascada que le lleven a la luna y Felicia piensa que ella no quiere volar tan lejos. Le bastaría con irse a la cama. Son las nueve y media pasadas y a pesar de los dos cafés que se ha tomado por la tarde no consigue estar alerta. Acaba de corregir y terminar los últimos detalles de una presentación de ventas, mañana madruga para ir a rehabilitación, de allí irá a la oficina a seguir trabajando en la página web y por la tarde volará para llegar a la reunión con Paco. Tiene que acabar a las ocho en punto porque empalma con otra reunión con sus compañeros de máster. La cadencia de la voz de Ella la adormece. No puede escribir ya más nada y, sin embargo, tiene que terminar dos trabajos y escribir un mini guión de teatro. ¿No podrán hacernos un examen como toda la vida? Las campanas del convento repican y Felicia cierra el ordenador. Claudica. Se va a la cama. Últimamente cae rendida demasiado a menudo. Soñará con tarjetas de visitas magenta y vidas con fines de semana para perrear y ver a los amigos.

¿Dónde?

En tus ojos está mi destino

En tu boca está mi respiración

En tu voz está mi libertad

En tu abrazo está mi refugio

En tu camino está mi vida

En tí estoy yo

jueves, 10 de enero de 2008

Las lágrimas

Ya los hombres habían cavado la cárcava en la que Eusebio descansaría para siempre. Deberíamos haber hecho la fosa junto a un cerezo, pues bajo un cerezo nació. Digo yo que habrá que enterrarle en el camposanto, como a todos los difuntos. Eusebio no era como los demás; era bueno. Qué curioso, siempre le recuerdo siendo viejo. Pues no siempre lo fue, y yo puedo dar fe de ello. Ninguno se había percatado de la presencia de la vieja Emilia. Antes de que la mirasen, tuvo la prudencia de secarse las lágrimas.

Te quedas en casa

Tal vez sea mejor que se quede en casa. Lo mejor para curar una gripe es reposo y tranquilidad.

Mientras Julia cerraba la puerta de la consulta de su médico de cabecera, no pudo evitar que en su dolorida cabeza se agolparan un buen número de pensamientos: la comida que tendría que preparar para el día siguiente, las carencias de su frigorífico, la última letra de la hipoteca, la discusión de su marido con su jefe, las notas de sus dos hijos que tendría que firmar y el regalo para su madre por su setenta cumpleaños.

Definitivamente, el descanso no iba a poder ser. Quizás durante otra gripe.

lunes, 7 de enero de 2008

No dejes de mirarme

Aprovecho la coyuntura para pedirle perdón a Mari por no haber podido quedar con ella. Vivir aquí y no tener vacaciones me lo han hecho imposible. Te debo una visita.

No dejes de mirarme, mientras me mires estaré en tí, en ese pequeño trocito de tu pupila.

Si cierras los ojos, aunque sólo sea un momento, me desvanezco, voy menguando hasta desaparecer.

Por ahora, eso es todo lo cerca que estaré de ti pero pronto te enseñaré mis esquinas, las fronteras que marcan mis huesos y yo encontraré tus rincones y tus recovecos.

Cuento los días, repaso las horas, contabilizo los minutos, me olvido ya de los segundos. Mi cuerpo te espera, mi cabeza te piensa, mi corazón te anhela.

Pero, de momento, por favor, tú no dejes de mirarme.

El secreto del viento

Al borde del acantilado, Eusebio confesó a su amigo su secreto. Observa, le dijo, hacia dónde te empuja el viento. Hacia el mar. Ahora, mira mi pelo y mi capa. La melena de Eusebio y sus ropas ondeaban furiosamente tierra adentro.