Querida Mari, lo prometido es deuda. Ahí va mi empujón particular al relanzamiento de Fave de Fuca. Se me ha ocurrido mirando mi reflejo dentro de mi sombra proyectada en la pantalla del ordenador.
Una sombra dentro de un reflejo.
Una vida dentro de un día.
Una palabra dentro de un silencio.
Los puzzles se unen, se engarzan, se sueldan, se enquistan.
Las piezas se desmontan, se pierden, vuelan por el aire cuando se abren las ventanas.
Desde dentro o por fuera, lo mires por donde lo mires.
jueves, 27 de mayo de 2010
viernes, 19 de marzo de 2010
Soñar, vivir
De tanto soñar mundos mejores, vidas distintas, nuevos amores... olvidé disfrutar mi vida real; la única que existía, la única que mi imaginación no conseguía cambiar.
martes, 19 de enero de 2010
Milagro matinal
El fru-fru de los abrigos del resto de pasajeros y el murmullo apagado de sus conversaciones, junto al soporífero calor que se nota en los vagones hacen que me resulte casi imposible mantener los ojos abiertos. Duermo sin remordimientos ni pesadillas, y viajo en esos treinta minutos a otros mundos y otras vidas, donde no hay límites que valgan, donde todo está impregnado de magia, donde lo real y lo soñado son solo uno.
jueves, 28 de mayo de 2009
Se despeja la duda
Cuando él propuso ir a lago del parque a remar en una barca, ella dejó de dudar. No estaban hecho el uno para el otro.
sábado, 9 de mayo de 2009
martes, 28 de abril de 2009
La ira de Dios
Eres un mal nacido. ¿Me oyes? Un mal nacido. Ojalá te parta un rayo. La mujer cerró las contraventanas de un golpe seco, lleno de rabia. Él, protegido por las sombras, se adentró en la cálida noche, llena de cánticos y fiesta y el crepitar de las hogueras de San Juan que ardían en cada barrio de la ciudad, seguro de que los vecinos la habían oído gritar. ¿Qué más daba? Ya sabían que era un mal marido y todos, hasta él mismo, intuían que sería un peor padre.
Llegó al bar. El olor a cigarros y alcohol le saturó la nariz y le aplacó el ánimo. La tormenta comenzó horas después y descargó con saña sobre el pueblo durante cuarenta largos minutos, apagando las hogueras, las fiestas y la vida de un pobre diablo que volvía a casa tras una noche de parranda. No le dolió tanto a Dolores la pérdida del hombre, como la certeza de que ella, con sus reproches y gritos desde la ventana, había invocado la ira de Dios.
Llegó al bar. El olor a cigarros y alcohol le saturó la nariz y le aplacó el ánimo. La tormenta comenzó horas después y descargó con saña sobre el pueblo durante cuarenta largos minutos, apagando las hogueras, las fiestas y la vida de un pobre diablo que volvía a casa tras una noche de parranda. No le dolió tanto a Dolores la pérdida del hombre, como la certeza de que ella, con sus reproches y gritos desde la ventana, había invocado la ira de Dios.
lunes, 27 de abril de 2009
Duelo interior
Busca durante la noche, rodeada de sombras, su sabor salado y el olor inconfundible que se esconde en su nuca. Rememora las experiencias conjuntas, los momentos de dicha y las tardes gloriosas de los primeros encuentros. Con ansia, con culpa, con desesperación recuerda sólo lo bueno -que es tanto- para desalojar la pena instalada en su corazón, para tapar la voz del otro. El otro, que en una noche la conquistó, como hiciera su marido años antes, con miradas anhelantes y palabras sinceras. Durante meses, resistió los empellones del amor, cerró puertas y ventanas a las llamadas suplicantes del posible amante y venció. Un día, él se rindió y no volvió. Ella recuperó el sueño y la tranquilidad y ganó una mirada sabia y limpia, que sólo los que han vencido a sus propios demonios pueden portar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)