martes, 11 de marzo de 2008
Tu vida en seis palabras, o diez
La revista norteamericana Smith proponía a sus lectores que enviaran su biografía en inglés y en seis palabras. Esta curiosa iniciativa ha acabado convertida en un libro (de papel, no electrónico) que ya está colocado en la lista de los más vendidos de The New York Times. Creo que seis palabras en inglés pueden equivaler a diez en español (el inglés es un idioma muy conciso). ¿Os animáis a escribir las vuestras?
Aquí os dejo algunas muestras de las que recibió Smith traducidas al español. Hay algunas realmente buenas:
"Asustado de morir, aterrorizado de vivir", "Mi vida, un capítulo de Seinfield", "Sí, tú puedes editar esta biografía" (del creador de la Wikipedia), "Yo sigo haciendo café para dos", "Reparo retretes, me pagan una mierda" "Cincuenta años, existencia de Dios improbable"
Aquí os dejo algunas muestras de las que recibió Smith traducidas al español. Hay algunas realmente buenas:
"Asustado de morir, aterrorizado de vivir", "Mi vida, un capítulo de Seinfield", "Sí, tú puedes editar esta biografía" (del creador de la Wikipedia), "Yo sigo haciendo café para dos", "Reparo retretes, me pagan una mierda" "Cincuenta años, existencia de Dios improbable"
lunes, 10 de marzo de 2008
Todo
¿Qué esperas de tu hija? Nada, respondió Eusebio. Una vez más, nadie en el pueblo parecía entenderle. Pero, hombre, de los hijos siempre se espera algo. He tenido una hija para dar, no para recibir.
Eusebio y la niña tomaron el sendero y jugaron a dar patadas a las piedras.
Eusebio y la niña tomaron el sendero y jugaron a dar patadas a las piedras.
jueves, 6 de marzo de 2008
Aurresku de honor
Se abren las puertas del ascensor. Mira el panel luminoso. Planta cuarta. Aquí es. Respira hondo y aprieta en su mano el pase que abre la puerta de cristal. Sale con sus dos acompañantes, pega el pase al lector y entra sin saludar a la recepcionista que la mira atónita. Deja el pase en el mostrador y camina con paso firme hacia el despacho del director general. La comitiva ha comenzado a actuar y aires de txistu y tamboril invaden el espacio diáfano. Sus compañeros se despegan de sus quehaceres para observar el espectáculo. Va vestida con pantalón blanco de algodón y camisa a juego ceñida gracias a un fajín de color escarlata, rojo vivo, el mismo rojo que tiñe la txapela que lleva en su mano derecha.
Alertado por el escándalo el director ha salido de su despacho. Perfecto. Todo marcha según lo planeado. Ahora sí tiene espacio. Comienza con los primeros brincos y le tira la txapela a la cara. "Dentro de la boina está mi carta de dimisión". El baile sigue con brío y comienza a lanzar feroces patadas al aire. Cesa la música y ella se inclina y saluda al corro de gente que la rodea. Nunca había bailado un aurresku. Es asombroso lo bien que le ha salido. Sus pies volaban sobre la horrible moqueta verde.
El leve pitido la saca del sueño. Hoy es el gran día. Tiene que darlo todo en las cinco entrevistas que tendrá que hacer a lo largo de la mañana. El sí significa el salvoconducto a la libertad, la dimisión soñada. Ríe al acordarse del baile que se acaba de echar. Si consigue el nuevo trabajo quizá debería plantearse reproducir su sueño o, como dice su amigo Pablo, girar cual derviche seguidor del místico Rumi y, con el corazón alegre, lanzar al viento cartitas de dimisión cuales octavillas libertarias mientras gira incesantemente la cabeza.
Alertado por el escándalo el director ha salido de su despacho. Perfecto. Todo marcha según lo planeado. Ahora sí tiene espacio. Comienza con los primeros brincos y le tira la txapela a la cara. "Dentro de la boina está mi carta de dimisión". El baile sigue con brío y comienza a lanzar feroces patadas al aire. Cesa la música y ella se inclina y saluda al corro de gente que la rodea. Nunca había bailado un aurresku. Es asombroso lo bien que le ha salido. Sus pies volaban sobre la horrible moqueta verde.
El leve pitido la saca del sueño. Hoy es el gran día. Tiene que darlo todo en las cinco entrevistas que tendrá que hacer a lo largo de la mañana. El sí significa el salvoconducto a la libertad, la dimisión soñada. Ríe al acordarse del baile que se acaba de echar. Si consigue el nuevo trabajo quizá debería plantearse reproducir su sueño o, como dice su amigo Pablo, girar cual derviche seguidor del místico Rumi y, con el corazón alegre, lanzar al viento cartitas de dimisión cuales octavillas libertarias mientras gira incesantemente la cabeza.
martes, 4 de marzo de 2008
¡¡Shhhhhh!!
¡¡Shhhhhh!!
No articules palabras
Sólo quiero oír el sonido de tus manos en mi piel
Permanece en silencio
Sólo quiero oír el sonido de nuestros labios encontrándose en un beso
Enmudece
Sólo quiero oír el sonido de nuestros ojos manteniendo una mirada perpetua
¡¡Shhhhhh!!
No articules palabras
Sólo quiero oír el sonido de tus manos en mi piel
Permanece en silencio
Sólo quiero oír el sonido de nuestros labios encontrándose en un beso
Enmudece
Sólo quiero oír el sonido de nuestros ojos manteniendo una mirada perpetua
¡¡Shhhhhh!!
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