jueves, 23 de agosto de 2012

Suspendida


Su pie pisó el freno con fuerza y un chirrido sobresaltó a los pocos transeúntes que se habían aventurado a salir a la calle pese a lo inclemente tiempo. Lentamente, como en un sueño o en una película, el coche se empotró contra la parte trasera del vehículo parado ante el semáforo en rojo. Era como si el tiempo se hubiera detenido, como si todo estuviese pasando muy deprisa o infinitamente despacio. Mierda -pensó- ahora sí que he suspendido el examen de conducir.

1 comentario:

Tere Ávila dijo...

bueno, ya habra otra vez, seguro que te saldra genial!

bsos